lunes, 26 de noviembre de 2007

Carlos Falcó, Marqués de Griñón
El triunfo de la innovación



Carlos Falcó y Fernández de Córdova, Marqués de Griñón, uno de los pioneros en la modernización de la viticultura y el vino en España, estuvo en Caracas la segunda semana de junio gracias a Serra & Silva, casa importadora de sus caldos en Venezuela. El marqués se acopló a una agenda de tres voluptuosos días, en los que guió catas públicas y privadas, atendió a la prensa e hizo gustosas paradas en los restaurantes Urrutia y Shayará.
A Don Carlos Falcó se debe la introducción en España de cepas como Syrah, Petit Verdot y Cabernet Sauvignon. Sus célebres viñedos, propiedad familiar desde 1270, están enclavados en Malpica de Tajo, dentro del dominio histórico de Valdepusa. Las extraordinarias condiciones de esas tierras permiten la producción de vidueños como el graciano, el cabernet sauvignon, el petit verdot, el syrah, el merlot, el chardonnay, el verdejo y el viura, traducidos a vinos de excelencia, con rango de Denominación de Origen: Summa Varietalis, Marques de Griñón Syrah, Petit Verdot, Cabernet Sauvignon y Emeritvs, éste último considerado el más ambicioso del grupo, hecho con 51 % Cabernet Sauvignon, 35% Syrah y 14 % Petit Verdot, de elegante, intenso y complejo bouquet.
Aunque hoy el vino es parte del quehacer profesional del Marqués de Griñón, su memoria sigue fermentando los instantes iniciales de su vocación: “En casa los niños no tomábamos vino, pero veíamos a los adultos hacerlo y nos dejaban probar un poquito. Recuerdo como si fuese hoy la primera vez que tomé una copa entera de vino. Tenía yo diez años, estaba interno en un colegio de frailes capuchinos en Navarra, donde daban a cada alumno una copa de vino en la comida. Eso ocurrió durante los seis años que estudié allí”.
Ya entrado en la adolescencia, comenzó a viajar con su padre por Europa y lo que fuese parte del ritual cotidiano se impuso como forma de vida. Descubrió el arte del maridaje y encaminó su intuición: “Iba mucho a nuestra finca de Valdepusa y un día dije a mi abuelo que porqué no embotellaba los vinos que producía y él me contestó que sólo éramos agricultores y vendíamos materia prima. Dijo, además, que ya era mayor y que eso lo haría yo. Y así fue. Cuando mi abuelo murió me dejó parte de la finca y cumplí con el compromiso de crear una marca de vinos y otra de aceites de oliva de alta calidad que hoy están en más de cuarenta países”.
Carlos Falcó se graduó en Ingeniería Agronómica en la Universidad de Lovaina (Bélgica) y en la Davis University en California. Al volver a su país introdujo grandes innovaciones no solo en las “castas de uva”, como gusta llamar a las cepas, sino también en asuntos técnicos como el sistema de riego por goteo, nunca antes usado.
Estando en Caracas, tan lejos de casa, el Marqués de Griñón agradece su destino y no deja de asombrarle que sus dos productos más “elitistas” en materia de vino y aceite de oliva estén agotados en el mercado local: “Miró muchas veces hacia atrás y en estos días, por ejemplo, le digo a mi abuelo, que está allá arriba, ¡ahora estamos en Venezuela, triunfando!…”


Publicado en la revista Papa & Vino, 2007